
El cine en las Baleares
El 28 de diciembre de 1895, después de varios intentos, se celebra la primera proyección del cinematógrafo de los hermanos Lumière en París. Dos años más tarde el gran espectáculo que proporciona este genial aparato consigue llegar hasta Mallorca; el 23 de enero de 1897 se estrena en Palma, catorce días después en Mahón/Maó de Menorca y el 3 de abril de 1904 llega a Ibiza/Eivissa.En junio de 1913, se rueda en Mallorca la primera película de ficción extranjera conocidal La sortija misteriosa o El secreto del anillo, de Films Arte de Roma, que se distribuyó por Inglaterra, Italia y Francia.
En los años veinte, el cine ya es una actividad de ocio para las masas. Proliferan los teatros y cines para todo tipo de actos multitudinarios. La productora madrileña Atlántida, especializada en temas folclóricos, filma en Mallorca, en el año ´23, Venganza isleña.
En los años veinte del pasado siglo, ya hay cientodieciocho cines en las Baleares en pleno funcionamiento y aumenta considerablemente la producción de películas rodadas en las islas, incluso las producciones locales. En 1925, por ejemplo, la entidad Balear Film produce El secreto de la Pedriza (1926) sobre un tema muy enraizado en Mallorca: el contrabando.
La primera película que sincroniza el sonido con la imagen emitida en Baleares se remonta a 1930. Se trata de Trafalgar, pero el público recibe esta innovación más bien de una manera fría. Atrás van quedando la música de acompañamiento y la comicidad de los contenidos; el cine empieza su maduración. En la época de la segunda república española destacan sobre todo los documentales que se realizan sobre Mallorca, Menorca e Ibiza/Eivissa. Durante la guerra civil casi todos los cines, excepto los principales, son cerrados. Lo que abunda como proyección es la propaganda recibida de Alemania y de Italia a favor de sus ejércitos y en contra del comunismo.
A partir de 1939, se reactivan muy paulatinamente las salas de cine en las Baleares. Las salas van abriendo pero el cine se va cerrando al estar sujeto al control y a la censura del régimen de Franco. Debido al estancamiento general durante la guerra civil llegan a tropel estrenos cinematográficos procedentes de Estados Unidos, Méjico y Argentina. Un ejemplo de ello es que en octubre de 1951, con doce años de retraso, se estrena Lo que el viento se llevó. Entre las filmaciones de este período rodadas en las islas destacan Un marido a precio fijo (1941), Jack el Negro (1949), la primera producción hispana norte-americana con George Sanders de protagonista, La ley del mar filmada en Eivissa/Ibiza también en 1949, El correo del rey (1950), película de aventuras rodada en Menorca y dirigida por Ricard Gascón, Manchas de sangre en la luna (1951) y Tres hombres y un bikini (1953), con una jovencísima Joan Collins.
Entre 1953 y 1969 la gente va en masa al cine. Éstos incorporan pantallas panorámicas y estrenan película tras película, al tiempo que la industria cinematográfica descubre en las islas un marco ideal para sus producciones. Es en este período cuando se ruedan más películas en las Baleares, al menos cuarenta y cinco de todo tipo. Algunas de ellas son El aventurero (1957) en la isla de Cabrera; Simbad y la princesa (1957); La mujer de paja (1963) con Gina Lollobrigida y Sean Connery con el pueblo de Artà como escenario de fondo; Bahía de Palma (1962); Trampa bajo el sol (1965), una coproducción hispano-francesa dirigida por Pilles Grangier con Jean Marais y Marisa Mell; El mago (1968) de Guy Green sobre un relato de John Fowles, con Anthony Quinn, Michael Caine, Anna Karina y Candice Bergen... El director José Luís Berlanga rueda en Mallorca varias escenas de su obra maestra El verdugo (1963). Un invierno en Mallorca (1969) de Jaime Camino relata la estadía de Chopin y George Sand en la isla. Fake (1971), documental en color escrito y dirigido por Orson Welles, se rueda en Ibiza sobre el pintor y falsificador de cuadros Elmir d'Hory, y no se estrenó en Mallorca hasta el año 1978.
En los últimos años, se realizan en las Baleares, entre otras, las siguientes películas: Muerte bajo el sol (1981) de Guy Hamilton, basada en la novela de Agatha Christie, con Peter Ustinov, Jane Birkin, Bette Davis, James Mason; Bearn (1982) de Jaime Chavarri, según la gran novela de Llorenç Villalonga, con Ángela Molina, Fernando Rey e Imanol Arias; El vent de l'illa (1987), ambientada en el siglo XIX durante la dominación inglesa en Menorca y que representó a España en el Festival de Berlín de 1988; El tiempo de la felicidad (1997) de Manuel Iborra; La isla del holandés (2000) de Sigfrid Monleón, que recibe los premios a la mejor película, director y actor en la Primavera Cinematogràfica de Lorca; Sword of Honour (2000) de Bill Anderson, con Daniel Craig como protagonista, Lucía y el sexo (2001) de Julio Medem, rodada entre Madrid y Formentera.
Los realizadores isleños aportan también su talento, rodando algunas de sus películas en Baleares. Antoni Aloy dirige en 1997 el cortometraje Señores de Gardenia, interpretado por Marisa Paredes y Simón Andreu, ganador de varios premios internacionales y, en 1999, el largometraje titulado El celo, interpretado por Sadie Fost, Lauren Bacall y Harvey Keitel, rodado en la bella possesió de Raixa. Lluís Casasayas dirige el largometraje Bert en 1997, y lo realiza en algunas de las más bellas localizaciones de Mallorca.
Daniel Monzón, director de El corazón del guerrero (1999), El robo más grande jamás contado (2002) y la Caja Kovak (2005) con Timothy Hutton, utiliza en estas dos últimas películas exteriores mallorquines. El muy prolífico Agustí Villalonga también elige escenarios locales para Tras el Cristal (1985), El niño de la luna (1989), El mar (1999), basada en una novela de Blai Bonet y el documental sobre el poeta Miquel Bauçà (2005).
El sector audiovisual balear en la actualidad
En las dos últimas décadas, las islas viven un desarrollo del sector audiovisual y en especial, de los servicios de producción cinematográfica y televisiva.Las empresas de servicios de producción en Baleares han realizado, y realizan, una fuerte inversión en la adquisición de equipos técnicos propios: cámaras, iluminación, dollys, grúas, cabezas calientes, generadores móviles silenciosos, transporte, suministro de película virgen, etcétera. En Mallorca se han construido dos modernos estudios insonorizados de más de 1.000 m2, que disponen de completos sistemas de iluminación, talleres para la construcción de decorados, almacenes, camerinos, salas de maquillaje y peluquería, y que, con todos los servicios de producción, son alquilados a las productoras visitantes. Esta inversión multimillonaria, unida a la disponibilidad en las islas de un elevado número de experimentados profesionales multilingües, redunda en la mayor competitividad de las Baleares en el mercado de la producción on-line internacional. Contar con recursos humanos y técnicos del más alto nivel en las propias islas brinda la considerable ventaja de reducir gastos de transporte y dietas.
En la actualidad, en el territorio balear, se ruedan más de un centenar de anuncios publicitarios cada año. Cineastas del más alto nivel internacional como Peter Cattaneo, Mikael Salomon, Lasse Hallström, Harald Zwart, Gabriele Salvatores, John Mathenson, Remi Adefasarin, Espen Sandberg, Paolo Sorrentino, etcétera, participan en producciones publicitarias rodadas en el archipiélago.
También el rodaje de largometrajes y cortometrajes en las islas continúa de manera ascendente. Producciones cinematográficas recientes como El Sueño de Ibiza, de Igor Fioravanti, La Caja Kovak de Daniel Monzón, Aislados de David Marqués, Four last Songs de Francesca Joseph, o la producción mallorquina "Yo" de Rafa Cortés, premiada con el FIPRESCI, (Federation Internationale de la Presse Cinematographique), Award en el Festival de Cine de Rotterdam 2007 y Mención Especial del Jurado en el Festival de Cine de Málaga 2007, están rodadas íntegramente en Baleares.
La inauguración de la cadena de televisión autonómica IB3, dependiente del Ente Público de Radio Televisión de las Illes Balears, el 1º de marzo de 2005, marca otro hito. Mediante la creación de sus propios medios audiovisuales, la Comunidad de las Illes Balears pretende reforzar la cohesión del territorio y afianzar su identidad, atendiendo adecuadamente a las necesidades informativas, culturales y sociales. La nueva televisión, con 24 horas de emisión diarias, externaliza prácticamente la totalidad de la producción de sus contenidos, favoreciendo de esta manera el crecimiento y desarrollo del sector audiovisual privado en el territorio balear.