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Illes Balears Film Commission

Prehistoria e historia antigua

La situación estratégica de las Baleares las convierte en encrucijada de culturas y civilizaciones desde tiempos remotos. Sus primeros pobladores se remontan al tercer milenio a. de C., aunque hay vestigios de presencia humana en Ibiza/Eivissa y Formentera durante la Edad del Bronce. Posteriormente, durante varios siglos, estas islas se encuentran despobladas. Mientras en Menorca y Mallorca la enigmática cultura Talayótica, que se remonta al 1.400 a. de C., pervive hasta el siglo I a. de C y deja numerosos vestigios en ambas islas que se conservan hasta nuestros días.

De los siglos VI al II a.de C., Ibiza/Eivissa es ciudad clave en el comercio marítimo púnico, siendo una de las ciudades más importantes del Mediterráneo.

Cartagineses, fenicios, griegos y romanos arriban a las costas Baleares atraídos por la fertilidad de sus tierras, su clima benigno y una situación excepcional, que las convierte en escala obligatoria de las rutas comerciales marítimas de la antigüedad, creando numerosos asentamientos y colonias.

Edad media

En el año 455, los Vándalos ocupan las Illes Balears. En el año 534 son conquistadas por las tropas del Emperador Justiniano e integradas al imperio Bizantino hasta principios del siglo VIII. Una grave crisis demográfica y económica a lo largo de los siglos VII al IX, acrecentada por las reiteradas incursiones de piratas provenientes de Al-Andalus, región meridional de la Península Ibérica que desde el año 711 vive la dominación de una floreciente civilización islámica, expulsa a los Bizantinos, dando comienzo a tres siglos de una próspera ocupación musulmana. Durante este período, Mallorca vive una época de esplendor cultural y tolerancia religiosa; musulmanes, hebreos y una pequeña minoría cristiana conviven en paz.

En la primera mitad del siglo VIII comienza la reconquista de los territorios musulmanes por los reinos cristianos del norte de la Península Ibérica. La Confederación Catalano.Aragonesa experimenta entre los siglos XII y XIII una fuerte expansión hacia el Mediterráneo. En 1229, Jaime I, el Conquistador, capitanea una gran flota, financiada por nobles y magnates, con el fin de arrebatarle Mallorca a los árabes. Desembarca a finales del verano y el 31 de diciembre entra victorioso, después de una encarnizada lucha con sus defensores, en la principal ciudad de la isla, la actual Palma de Mallorca. Ibiza/Eivissa es conquistada 8 años más tarde, siendo sus habitantes, al igual que en Mallorca, sometidos a la esclavitud. Jaime I, con un ejército debilitado por la larga campaña militar, concede el vasallazgo a Menorca, convirtiéndose la isla en una Taifa autónoma donde la cultura y religión árabe se mantienen durante medio siglo hasta su conquista definitiva por Alfonso III.

El Reino de Mallorca

Muerto Jaime I en 1.276, la Confederación Catalano-Aragonesa se reparte entre sus dos hijos. Jaime II, hijo menor del Rey, se queda con las Baleares y varios territorios del sur de Francia. El reino de Mallorca es un estado independiente durante sesenta y ocho años, sólo dos reyes más tienen la Casa de Mallorca: Sancho I y Jaume III. Este período coincide con una gran expansión comercial, la construcción de algunos de los más emblemáticos monumentos de las islas, como el Castillo de Bellver y la Catedral en Palma de Mallorca, y la aparición de figuras como el filósofo y religioso Ramón LLull.

En 1.343, el Reino de Mallorca revierte a la Corona de Aragón. Durante esta época las Illes Balears disponen de instituciones de gobierno propias. Los idiomas usados dentro de la sociedad son el latín y el catalán. Tras la unión dinástica de los Reyes Católicos, el archipiélago se integra, al igual que los demás reinos hispánicos, en la nueva unidad política del Reino de España.

Siglos XV y XVI

Tras completarse la reconquista cristiana en 1442 y el descubrimiento de América por Cristóbal Colón, el Reino de España entra en una etapa de esplendor que la convierte en la primera potencia mundial. Las Illes Balears no son ajenas a esta época dorada. Las principales fuentes de riqueza son un boyante comercio marítimo, la exportación de sal y la agricultura.

El edificio de La Lonja de los Mercaderes en Palma, magnífico exponente de arquitectura civil gótica, comenzado a construir en 1429 y terminado en 1449, corresponde a los tiempos de esplendor mercantil Balear. Solo los frecuentes ataques piratas a sus costas y poblaciones empañan esta época de estabilidad económica y política. La estructura social de las islas sigue siendo feudal. Compuesta por la nobleza propietaria de las tierras, cuyos miembros ostentan los cargos que representan el poder del Rey y de la Iglesia, una rica burguesía compuesta principalmente por mercaderes, comerciantes y armadores, el campesinado sometido al poder de los propietarios y los artesanos que centran su actividad en los núcleos urbanos.

Siglos XVII al XVIII

La decadencia del imperio español a partir del siglo XVII, frente al poder emergente de Inglaterra y Francia, provoca la pérdida paulatina de las colonias de ultramar. En las Baleares se traduce con la ocupación de Menorca por los ingleses en 1708. Perdida y recapturada en dos ocasiones la isla permanecerá en poder Británico durante casi todo el siglo XVIII, siendo protagonista de constantes asedios y batallas entre las tres grandes potencias de la época, Inglaterra, Francia y España. Durante esta época Menorca, mantiene instituciones propias y experimenta un notable florecimiento de la cultura ilustrada en lengua catalana. La impronta colonial británica marca la fisonomía arquitectónica de un gran número de edificios de la isla.

Época contemporánea

En 1898 España pierde sus últimas colonias de ultramar: Cuba, Puerto Rico y Filipinas, pero toma Marruecos en régimen de protectorado, lo cual se convierte en una nueva fuente de fricción. Las Illes Balears viven en paralelo los acontecimientos políticos y sociales de España, pero desde una perspectiva insular se mantienen, en cierta medida, al margen de los grandes avatares políticos del estado español, aunque los habitantes de las islas se ven afectados directamente por las levas militares que llevan a sus hombres a los conflictos militares de ultramar.

El sector primario y el comercio siguen siendo el motor de la economía balear. El desarrollo industrial es generalmente tímido, en contraste con otras regiones de España, como Cataluña y el País Vasco, debido principalmente a la insularidad. Únicamente en aquellas localidades donde el sector artesano y mercantil es más emprendedor se crean industrias de transformación textil, zapatera y metalúrgica, generándose una pequeña clase obrera.

Hasta la primera mitad de siglo XX un pronunciado crecimiento demográfico, unido a un limitado desarrollo económico, lleva a un gran número de isleños a la emigrar hacia Centro y Sur América.

En la Península se viven turbulentas luchas sociales y políticas protagonizadas, por un lado por las clases sociales más privilegiadas: la nobleza, terratenientes y alta burguesía junto al clero y el ejército y por otro, por un emergente movimiento social, obrero y campesino que se organiza en torno a los sindicatos socialistas y anarquistas. Baleares no es ajena a los avatares sociales y políticos de esta época, aunque no alcanzan la intensidad ni crudeza de los conflictos que se suceden en el resto del estado.

Una sucesión de gobiernos de diversa índole se suceden, bajo la regencia de la Reina Regenta Maria Cristina y posteriormente de su hijo el Rey Alfonso XIII, hasta que en 1931 se proclama la II República Española. En 1936, el golpe de estado del general Francisco Franco conduce a España a una cruenta Guerra Civil. Las islas sufren, como el resto del país, las consecuencias de la guerra y posteriormente la dictadura de Franco (1936-1975) significa el endurecimiento del centralimo político y la persecución de la lengua catalana en las Illes Balears.

En los años sesenta, la aparición del turismo de masas supone la reorientación de la economía hacia el sector de servicios y de la construcción, generando , entre otros factores, una creciente prosperidad de las islas y a la par un importante flujo de inmigración proveniente de otras regiones de España.

La restauración de la democracia por la Constitución Española de 1978 abrió un período caracterizado por la estabilidad política y el crecimiento económico. En las Illes Balears, permitió, en primera instancia, la aprobación del régimen preautonómico con la desaparición de la Diputación Provincial de Baleares integrado por el Consell General Interinsular y los Consells Insulars de Mallorca, de Menorca y de Ibiza y Formentera (1978).

En 1983, fue aprobado el Estatuto de Autonomía de las Illes Balears y en el 2007 ya ha asumido competencias que tradicionalmente correspondieron al gobierno central, como educación, sanidad y otras.

El sistema institucional de las Illes Balears está formado por el Parlament, el Govern y los Consells Insulars, que son las instituciones de gobierno de cada isla. El 28 de febrero del 2007 fue aprobado el nuevo Estatuto de Autonomía de las Illes Balears con el que se ha conseguido un incremento de la financiación y mayores competencias autonómicas.